|
https://www.youtube.com/watch?v=wLXZ3bz4Kng

Esta canción que se llama "Un millón de cicatrices". Es interesante percibir esta primera sensación que despierta la canción de esta banda española: el alivio de reencontrarnos con lo más propio de uno, con nosotros mismos, con nuestro corazón, nuestros afectos y deseos de crecer. Nuestros anhelos de ser quien en verdad queremos ser.
Reconciliarse con las decisiones erróneas que tomamos es aceptar que a veces nos equivocamos, y es también aferrarse a aquellas que muestran nuestros verdaderos deseos; siendo siempre conscientes de que no es fácil, y que nos podemos volver a caer (¡paciencia!), pero no pasando por alto el hecho de que quien cae se levanta fortalecido (si tiene o busca las ayudas necesarias).
Sufrir es inevitable. Bien sabe el autor de la canción expresar en la melodía y en la letra, la tristeza que nos pueden dejar aquellos tropiezos. Hay veces en que el primer paso para salir de una crisis, es reconocernos en ella y asumirla; caer en la cuenta de que si nos estancamos, nos quedamos. Dar pasos también es arriesgarse a ir juntando heridas, heridas que a veces, paradójicamente, nosotros mismos agrandamos, y a la vez sólo nosotros podemos dejar cerrar para poder mirar en el futuro el pasado sin ira.
¡Querernos a nosotros mismos! ¿Cuántas veces pensamos que hacer lo que queremos, es querernos a nosotros mismos? Pero olvidamos que también implica optar por aquellas cosas que tal vez, en un principio contemplan renuncias, pero que a la larga responden a nuestras aspiraciones más profundas y nos ayudan a estar plenamente bien.
Si nos encontramos en un frío invierno, tranquilos, ¿cuánto más puede tardar la primavera en llegar? Y una vez que llega ¿no es acaso placentero despedirse de las heladas, de los árboles secos y de las noches largas, para apreciar y recibir con alegría y esperanza las nuevas flores y brotes? Superar una crisis nos ayuda a recordar lo grande que es “estar bien con nosotros mismos”. Puede ayudarnos mucho a superar un próximo invierno el tener en la memoria los recuerdos de aquellas primaveras y veranos anteriores. Un salesiano que aprecio mucho me dijo una vez: “En momentos de dificultades, no debemos aferrarnos a la oscuridad que vemos, sino a la luz que ya no vemos, pero que vimos brillar fuertemente en un pasado, y que una vez nos mostró el camino”.



0 comentarios:

Publicar un comentario