Teoría del conocimiento. ¿Qué es conocer? Ahí están dos obreros en una edificación; el uno le arroja al otro adobes; el uno los lanza con precisión y el otro los agarra; siempre exactos. Ambos parecen elementos del paisaje. Consuenan; conviven; no son dos individuos, sino accidentes del fenómeno edificación.
También está ahí el malabarista: lanza cinco bolas al espacio, una a una, medidamente, y las apara y relanza. Es una armonía; no es un individuo.
¿Veis al de la garlopa? Alisa un tablón. Coge tú el instrumento: ya te dije cómo se maneja... ¡Alisa, pues! Se te hunde, dañando el madero.
¡Pero si leíste en el libro todo lo que debes hacer para aparar ladrillos y pelotas y para cepillar! ¿Por qué no lo puedes hacer? Entonces, ¿qué es conocer?
Conocer es unificarse con el universo. El albañil, el malabarista y el carpintero se han apropiado los fenómenos ladrillo, pelota y garlopín. Sus individualidades crecieron.
El conocimiento está en todo el organismo, o mejor, lo que conozco, y en la medida del conocimiento, hace parte de lo “mío”: mi dedo, mi oreja, mi ladrillo, etc.
¿Este bobo conoce su mano o su pierna? ¡Ved cómo camina y coge! Las conoce. ¿Por qué no puede razonar acerca de pierna y brazo? Una cosa es conocer y otra el discurso hablado o escrito.
¿Se dan cuenta de lo que saben? Saber es una cosa y darse cuenta de ello, otra.
Tenemos, pues:
Conocer es convivir hasta unificarse con algo, más o menos. Conciencia es objetivar lo que conocemos, y razonamiento es expresión de lo conocido por medio de palabras escritas o habladas.
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